Del diario El Mundo de hoy...
El hallazgo del CERN que cuestiona a Albert Einstein
La apoteosis de los neutrinos

Las instalaciones del CERN donde se ha llevado a cabo el experimento.
"Un experimento impulsa el sueño de los viajes a través del tiempo".
Éste fue el impresionante e insólito titular principal de la portada de
EL MUNDO, en su edición impresa del sábado. Un día antes, en nuestra
web, la principal noticia sobre los neutrinos que superaron el límite cósmico de la velocidad
establecido por Albert Einstein no sólo se mantuvo durante toda la
jornada como la más leída del día, sino que fue recomendada por 4.000
usuarios de Facebook, y casi 800 usuarios de Twitter.
Además, otras cuatro informaciones que publicó la sección de Ciencia
de ELMUNDO.es sobre el mismo tema a lo largo del día también escalaron a
las primeras posiciones de las noticias más populares. Y por si esto
fuera poco, la narración en vivo de la presentación de los resultados
del experimento que ofreció nuestra web, incluyendo una conexión con la
retransmisión del seminario en Ginebra, tuvo una audiencia masiva.
Una cosa sí ha quedado demostrada: la ciencia interesa, la ciencia fascina, la ciencia está más viva que nunca
En los 15 años que este periodista se ha dedicado a contar lo que se
cuece en los laboratorios de todo el planeta, jamás me había sorprendido
tan gratamente el inmenso impacto social que puede llegar a tener la
ciencia en nuestra sociedad. Es cierto que no era la primera vez que la
ciencia se convertía en el principal tema de una portada de nuestro
periódico. También lo fueron la oveja Dolly, la secuenciación del genoma humano y la primera clonación de embriones humanos (que después resultó ser un fraude). Pero la fascinación por los neutrinos que habían desafiado a Einstein al viajar más rápido que la luz superó todas nuestras expectativas.
Fascinación por los neutrinos
Cuando mis compañeros y yo nos encontrábamos narrando en vivo la complejísima y enrevesada (aunque sin duda apasionante) presentación que hizo Dario Autiero de su experimento
como si se tratara de un partido de fútbol seguido por miles de
personas, creo que ni nosotros mismos nos podíamos creer del todo lo que
estaba pasando. De repente, la física parecía haberse transformado en
un espectáculo de masas, y nosotros éramos los comentaristas de este
insólito 'carrusel' científico.
Pero, ¿por qué se produjo esta repentina fascinación por las
partículas subatómicas? ¿Cómo podemos explicar la apoteosis de los
neutrinos? ¿Puede alguien seguir manteniendo que la ciencia no interesa a
'la gente'? ¿O tendrá razón Eduardo Punset, al que tantas veces hemos
oído decir que "la irrupción de la ciencia en la cultura popular es un hecho imparable"?
Creo que, una vez pasado el 'bombazo' mediático, merece la pena
reflexionar un poco sobre sus causas, por lo que demuestran sobre la atracción irresistible de la ciencia en la sociedad, cuando se produce una gran historia y los medios de comunicación se ocupan de contarla bien.
La naturaleza de la materia
En primer lugar, es evidente que el campo de investigación en el que
trabajan los científicos del CERN toca una fibra especial a cualquiera
que tenga un mínimo de curiosidad (y esto suele incluir a la mayoría de
los primates de la especie 'Homo sapiens', los únicos animales que se
pasan la vida haciéndose preguntas). Al fin y al cabo, estos
espeleólogos del mundo subatómico se dedican a intentar desentrañar la
naturaleza profunda de la materia (¿de qué está hecho todo?) y la
relojería cósmica que mueve el universo (¿cómo funciona todo?).
Pero además, no sólo sus preguntas son inmensas, sino también las instalaciones donde se intentan buscar las respuestas.
Las entrañas del CERN son gigantescas cavernas subterráneas donde se
lanzan partículas subatómicas a velocidades inimaginables para resolver
los grandes enigmas de la Física, y por tanto no es de extrañar que haya
alimentado novelas de tanto impacto como 'Angeles y Demonios', de Dan
Brown, que también fue llevada al cine. Por eso, casi todo lo que sale
de esta gran instalación científica siempre tiene mucho tirón popular,
como ya demostró hace tres años la inauguración del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), conocido popularmente como la 'máquina del Big Bang'.
Einstein, cuestionado
Sin embargo, en este caso al 'sex appeal' del CERN se le añadió el
'shock' de que podría derrumbarse el gran icono de la ciencia de todos
los tiempos, el mismísimo Albert Einstein. En el imaginario popular,
nadie encarna con más fuerza que el padre de la Teoría de la Relatividad
la idea del genio científico, y por eso el desafío de los neutrinos
podría simbolizar la caída de un mito, el posible fin de una era, un
terremoto que podría volver a poner todo el edificio de la Física
moderna patas arriba.
En el imaginario popular, nadie encarna con más fuerza que el padre de la Teoría de la Relatividad la idea del genio científico
Y si a todo este cóctel le añadimos el ingrediente de viajar en el
tiempo, una de las fantasías más antiguas de la ciencia ficción, el
espectáculo estaba definitivamente servido. El propio Einstein había
dicho que si pudiéramos enviar un mensaje a la velocidad de la luz, sería equivalente a "mandar un telegrama al pasado". Y el gran físico español Álvaro de Rújula lo reafirmó el viernes en declaraciones a ELMUNDO.es.
Con eso bastó, como dijo el titular de nuestra edición impresa, para
"impulsar el sueño" de los viajes en el tiempo, aunque de momento sólo
sea eso, una utopía alimentada por un experimento alucinante.
Puede que al final nadie pueda verificar sus resultados, y que todo
se deba a un error. Puede que al final tengan razón las muchas voces
científicas que han pedido cautela y han arrojado jarros de escepticismo
sobre el impactante anuncio del CERN. Pero una cosa sí ha quedado ya
totalmente demostrada: la ciencia interesa, la ciencia fascina, la
ciencia está más viva que nunca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario