El reloj más
preciso del Universo
Investigadores desarrollan una máquina cien veces más exacta que los relojes atómicos actuales y que solo se desajusta una décima de segundo en 14.000 millones de años, la edad del Cosmos
El nuevo reloj será cien veces más exacto que los
atómicos
Un equipo
internacional de científicos trabaja en la construcción del que puede ser el
reloj más preciso del Universo. La máquina, cien veces más exacta que los
actuales relojes atómicos, tiene un margen de imprecisión de una décima de
segundo en 14.000 millones de años -la edad del Cosmos-, según ha informado
el Instituto Tecnológico de Georgia (EE.UU.). El ingenio, que utiliza un solo
ion de torio para conseguir su precisión, podría ser útil en ciertas formas de
comunicaciones confidenciales y para el estudio de teorías fundamentales de la
Física. Además, podría mejorar el sistema de posicionamiento global (GPS), que
se sustenta ahora en relojes atómicos, y otra amplia gama de importantes
mediciones. La investigación aparecerá publicada en la revista Physical Review Letters.
«Si le
das a la gente un reloj mejor, lo va a usar», dice Alex Kuzmich, profesor en la
Escuela de Física en el Instituto de Tecnología de Georgia y uno los autores de
la investigación. «Para la mayoría de las aplicaciones, los relojes atómicos
que tenemos son lo suficientemente precisos, pero hay otras aplicaciones en las
que tener un reloj mejor sería ofrecer una ventaja real».
Una trampa de iones
Los
relojes mecánicos utilizan un péndulo para proporcionar las oscilaciones
necesarias para controlar el tiempo. En los relojes modernos, son los cristales
de cuarzo los que proporcionan oscilaciones de alta frecuencia. La precisión de
los atómicos, sin embargo, se debe a las oscilaciones de los electrones en los
átomos inducidas por un rayo láser. Sin embargo, estos electrones pueden
resultar afectados por campos magnéticos y eléctricos, lo que deja a los
relojes atómicos ligeramente a la deriva alrededor de unos cuatro segundos en
el tiempo de vida del Universo.
Debido a
que los neutrones son mucho más pesados que los electrones y están densamente
agrupados en el núcleo atómico, son menos susceptibles a estas perturbaciones
ambientales. Un reloj nuclear, por lo tanto, debería verse menos afectado por
factores externos que su primo atómico. «En nuestro trabajo, mostramos que
mediante el uso de rayos láser para orientar a los electrones de una manera muy
específica, podemos usar el neutrón de un núcleo atómico como el péndulo del
reloj», explica Corey Campbell, del laboratorio Kuzmich y principal autor del
estudio.
Para
crear las oscilaciones, los investigadores planean utilizar un láser en
frecuencias de petaherzios - 10 elevando a la 15 potencia o
1.000.000.000.000.000 oscilaciones por segundo - para impulsar el núcleo de un
ion de torio a torio 229 en un estado de energía más elevado. La sintonización
de un láser que cree esos estados de mayor energía permitiría a los científicos
establecer su frecuencia de manera muy precisa, y esa frecuencia se utilizaría
para marcar el tiempo en lugar del tictac de un reloj o la oscilación de un
péndulo.
Frecuencia exacta
Este
reloj nuclear tiene que ser mantenido a una temperatura muy baja de decenas de
microkelvins. Para producir y mantener estas temperaturas, los físicos utilizan
normalmente un láser, pero en este caso suponía un problema, ya que la luz del
láser podría originar desajustes. Los científicos solucionaron el caso con otro
ion de torio refrigerante.
Los
cálculos sugieren que este reloj nuclear podría tener una precisión de 10
(-19), en comparación con 10 (-17) para el mejor reloj atómico. Aunque el
equipo de investigación cree que ha demostrado el potencial para hacer un reloj
nuclear -propuesto por primera vez en 2003 - todavía pasará un tiempo antes de
que puedan producir uno. El gran reto es determinar la frecuencia exacta de las
emisiones de láser ultravioleta necesaria para excitar el núcleo de torio. «La
gente ha estado buscando esto durante 30 años», dice Campbell. «Es peor que
buscar una aguja en un pajar. Es más como buscar una aguja en un millón de
pajares».
Kuzmich
cree que ese problema se resolverá, lo que permitirá a los físicos a pasar a la
siguiente generación de relojes extraordinariamente precisos. «Nuestra
investigación muestra que la construcción de un reloj nuclear de esta manera es
a la vez útil y factible», asegura. «Ahora tenemos las herramientas y los
planes necesarios para avanzar en la realización de este sistema».



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